La importancia de aprender a aprender

Sonia del Valle

15-05-2020


Las personas recordamos lo que realmente aprendemos. Incluso lo ponemos en práctica sin necesidad de tomar un libro o preguntar para saber qué hacer o cómo hacerlo, resolver o crear algo nuevo, simplemente usamos nuestros saberes, los ponemos en práctica y seguimos aprendiendo sobre eso que hemos aprendido. 

¿Cómo lo sabemos? pensemos en las cosas que nos gustan hacer ya sea dibujar, tocar un instrumento, hacer un robot, escribir, manejar un juego digital, un programa de computadora, lo que sea, en esos momentos simplemente ponemos “manos a la obra” y fluye a borbotones todo lo que “sabemos”, además se abre un espacio de felicidad que nos permite saber que eso que estamos haciendo nos gusta y nos sentimos motivados.

En su texto “¿Dónde está ahora la esperanza? Aprendizaje y trazos a futuro para la investigación educativa en México”, el investigador Santiago Rincón-Gallado asegura que hay cuatro condiciones que guían nuestra motivación: Propósito, autonomía, maestría y conexión, de acuerdo con los estudios de la sicología de la motivación.

“Aprender y hacer cosas que nos importan o que sirven a causas mayores a nosotros mismos (propósito), con la libertad para decidir qué hacer, cómo, cuándo y con quién (autonomía), ir mejorando en destreza, conocimiento y habilidad a lo largo del tiempo (maestría) y hacerlo con otros (conexión), son condiciones clave necesarias para hacer lo que hacemos con total intención y concentración”.

Pero no todo es un proceso sicológico. Las personas aprendemos “bien” lo que nos gusta y nos desafía, primero, porque lo aprendemos a hacer con seguridad y sin miedo, incluso en un ambiente en el que si nos equivocamos no importa pues podemos volver a intentarlo sin ser juzgados o castigados; segundo porque nos produce felicidad y esto no es una frase aspiracional, sino un proceso químico que se produce en el cerebro.

Rincón-Gallardo explica que las investigaciones de la neurociencia han realizado diversos descubrimientos, pero para el tema que nos ocupa dos son fundamentales, el primero es que los seres humanos tenemos una inclinación natural para aprender y esta, además, es una necesidad biológica.

“Se sabe, por ejemplo, que en el acto de aprender nuestros cerebros liberan dopamina, una hormona que produce sentimientos de placer y plenitud. Aprender invariablemente implica encontrarnos con algo que no entendemos o no sabemos cómo hacer en su totalidad.

“Nuestros cerebros prosperan en situaciones en que enfrentamos problemas situados en la llamada zona de desarrollo próximo (Vygotsky, 1978): la frontera entre lo que sabemos y lo que aún no. La sensación de estar cerca de una nueva comprensión o solución, pero sin saber del todo si tendremos éxito, produce entusiasmo y placer”.

Explica que el aprendizaje ocurre a nivel cerebral a través de conexiones neuronales. “Para que nuestros cerebros realicen las conexiones neuronales necesarias para el aprendizaje, el aprendiz debe sentirse a salvo para tomar riesgos y equivocarse. Por otro lado, el miedo cierra la posibilidad de que dichas conexiones tengan lugar. El miedo activa la amígdala para enviar señales a nuestros cerebros de que debemos pelear o huir para sobrevivir”.

Por ello la importancia de crear ambientes seguros de aprendizaje para las niñas, niños y adolescentes, tanto en casa como en las escuelas. Pero igualmente importante es que estos ambientes de aprendizaje, sean además divertidos o alejen el aburrimiento.

Pues de acuerdo con Rincón-Gallardo, descubrimientos recientes de la investigación de la neurociencia, indican que no solo el miedo o el estrés activa la amígdala en el cerebro, también la activa el aburrimiento.

“El cerebro responde al aburrimiento de manera casi idéntica a cómo responde al estrés. Al igual que el miedo o el estrés, el aburrimiento activa la amígdala, la cual libera las mismas hormonas que crean el impulso de pelear o huir. Poner a una persona en una situación crónica de baja estimulación y desvinculación afectiva y cognitiva crea la misma respuesta de abandono y evitación que enfrentar una amenaza externa”.

Lograr que todos los niños, niñas y adolescentes aprendan en la escuela debe ser no solo la razón de los sistemas educativos, pues es su derecho, sino que además deben poder hacerlo sin miedo, con seguridad y confianza para lograr que sus aprendizajes les garanticen mejores trayectorias de vida y continúen aprendiendo a lo largo de la vida.

¿Y tú cómo has aprendido? ¿Has dejado de aprender? ¿Cómo es el aprendizaje en la escuela de tus hijos e hijas? ¿Sabes que la capacidad de aprender de los seres humanos empieza cuando nacemos y termina justo cuando morimos?



1RLEE Nueva época (México) 2020 volumen l, número 2, ISSN versión en línea: 2448-878x mayo-agosto páginas 31–54

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“If we teach today’s students as we taught yesterday’s, we rob them of tomorrow.”

John Dewey