¿Cómo se ha hecho el proceso de reapertura en otros países?

Ignacio Ruelas

28-05-2020


Después del cierre de las escuelas en la mayoría de los países del mundo derivado de la pandemia, se han comenzado a reanudar las clases presenciales, por ello conviene analizar cómo lo han hecho algunos países como China, Dinamarca, Noruega, Singapur y Taiwán, para aprender de sus experiencias. 

    En China, la reapertura de las escuelas se inició bajo el cumplimiento de dos criterios: que las escuelas cuenten con la capacidad de implementar estándares de seguridad y que exista una determinación oficial de que el riesgo de contagio es bajo. La mayoría de las regiones habían reabierto a fines de marzo, a menudo comenzando con estudiantes en su último año de secundaria y preparatoria para apoyar la preparación para los exámenes de ingreso a la escuela secundaria y la universidad.

    En Dinamarca, las escuelas reabrieron bajo el lineamiento de que solo estudiantes menores de 12 años pueden volver a clases presenciales, mientras que los niños mayores continuaron aprendiendo a distancia en casa. En efecto, los niños más pequeños volvieron a la escuela primero porque se los consideraba con menores riesgos de salud, se beneficiaban menos del aprendizaje a distancia y necesitaban una mayor supervisión de las familias trabajadoras.

    En Noruega se permitió que las guarderías y preescolares abrieran el 20 de abril y los grados 1–4 (edades 6–11) el 27 de abril en regiones con bajas tasas de infección. Esto mientras que en los grados 5–10 se mantiene la educación remota.

    En Singapur, las escuelas permanecieron abiertas a medida que se extendía COVID-19, y finalmente cerraron cuando los estudiantes cambiaron al aprendizaje en el hogar el 8 de abril junto con el cierre parcial en el resto de las actividades del país. En ese momento, el gobierno anunció que las escuelas cerrarían hasta la primera semana de mayo. Parecen no haber sido una fuente de transmisión de la enfermedad, con solo ocho infecciones conocidas de niños en edad escolar, ninguna de las cuales estaba relacionada con la escuela.

    El caso de Taiwán es reconocido, toda vez que se ha minimizado efectivamente la propagación de COVID-19 con políticas nacionales que evitaron el cierre generalizado de escuelas planificadas, aplicando la misma estrategia que utilizó durante la pandemia de influenza H1N1 en 2009. En lugar de un cierre nacional, Taiwán ordenó el cierre temporal de clases o escuelas en función de las tasas de infección locales junto con medidas de salud y seguridad en la escuela.

    En el siguiente cuadro se resumen las condiciones y las principales acciones que cada país ha desarrollado para la reapertura de escuelas. 


    En resumen, en el ámbito de contexto, destaca la reapertura de escuelas bajo un esquema focalizado, priorizando el regreso de los estudiantes menores de 12. Esto tiene sustento en la evidencia, ya que en este grupo existe un riesgo mayor de perder habilidades cognitivas. En cuanto a las pruebas sobre el estado de salud de los estudiantes, destacan en todos los casos controles de temperatura a la llegada a la escuela (ver imagen), y en algunos casos en una segunda ocasión durante el día.  


Imagen 1. Revisión de temperatura al inicio de clases en Taiwán

Fuente: https://www.sfchronicle.com/opinion/openforum/article/What-Taiwan-can-teach-us-about-pandemic-response-15255572.php


    En cuanto a las acciones sobre síntomas y posibles contagios, destaca la flexibilidad para que el estudiante pueda ausentarse, e incluso la opción de cierre en caso de que se confirme algún caso de infección. En lo que refiere al tamaño de clase, las acciones están orientadas a garantizar un espacio de entre 1 y 2 metros entre estudiantes, destacando, asimismo, no solo la separación de escritorios, sino el uso de divisores, tal como se muestra en la siguiente imagen. 


Imagen 2. Uso de divisores en las aulas

Fuente: https://learningpolicyinstitute.org/sites/default/files/product-files/Reopening_Schools_COVID-19_BRIEF.pdf


    La entrada y salida de clases, en estas experiencias, se reordenó, buscando evitar la presencia de padres, e implementando un sistema de flujo de estudiantes escalonado. Las comidas en las escuelas se organizan principalmente a través de dos formas: permaneciendo en sus escritorios, o bien organizando idas grupales a la cafetería a fin de evitar aglomeraciones. Momentáneamente, se han suspendido las actividades deportivas en interiores y entre escuelas, mientras que el tiempo de juego al aire libre está permitido en grupos pequeños supervisados. 

    El uso de transporte público, en algunos casos, se realiza priorizando el espacio entre estudiantes; es decir, es más personalizado; en otros casos se recomienda el uso de transporte privado. En lo concerniente a la higiene, en todos los casos se han adoptado altos estándares de limpieza de manos, así como campañas informativas sobre las prácticas de higiene dentro de las escuelas. Finalmente, durante este proceso de reapertura, las escuelas han optado por acciones de limpieza y desinfección constante de áreas comunes, en algunos casos involucrando incluso a los propios estudiantes en estas tareas.


Imagen 3. Desinfección de aulas

Fuente: https://oecdedutoday.com/how-re-open-schools-after-coronavirus/


Recomendaciones

Derivado de la revisión hecha, para Comunidad Aprende las escuelas deben enfocarse principalmente en los siguientes aspectos:

Se deberá apostar por nuevos aprendizajes, orientados a reforzar las materias disciplinares (matemáticas y español), pero sobre todo a profundizar en el cuidado de la salud, y el desarrollo las habilidades socioemocionales necesarias para convivir y ser parte de un mundo global que enfrenta una pandemia que afecta a todos sin distinguir. El objetivo debería estar en cerrar la brecha entre los conocimientos necesarios para una nueva circunstancia y los conocimientos disponibles.

Las operaciones de la escuela deberán realizarse bajo los más estrictos estándares de higiene, aunado a ello la necesidad de procurar el distanciamiento entre los estudiantes, aprovechando los espacios abiertos y evitando aglomeraciones a la entrada y salida de clases. 

Se deberán habilitar espacios para la revisión periódica de síntomas, así como para facilitar las acciones de higiene entre los estudiantes, los docentes y el personal de la escuela.

Es necesario adoptar protocolos ante posibles casos de infección: identificar cuando el caso es preventivo, o cuando amerita el cierre total de la escuela.

Los docentes y padres de familia deben estar capacitados para un nuevo cierre: para ello deben contar con las habilidades digitales suficientes para mantener la enseñanza en línea, buscando sacar provecho de la mejor manera del tiempo de los estudiantes en casa. Comunidad Aprende tiene la oportunidad de crear cursos, manuales y actividades que ayuden a que los docentes y padres trabajen en conjunto hacia el logro de nuevos aprendizajes en este contexto. 

Se deberán adoptar las mejores prácticas en cuanto al uso del mobiliario, el tiempo y los espacios en las escuelas: entrada y salida, recreo, alimentación, actividades al aire libre y dinámicas dentro del aula de clase.


Referencias bibliográficas


Notas de pie

1 Texto basado en la revisión hecha por Melnick y Darling-Hammond, 2020. Para más detalle ver: https://learningpolicyinstitute.org/product/reopening-schools-covid-19-brief
2 Ver el webinar de la Royal Economic Society, titulado: Education and Lockdown: Skills, Transitions and Inequalities: https://www.youtube.com/watch?v=IMoukoe-SA8&t=1986s
3 A propósito, frente a las nuevas demandas derivadas de esta pandemia, vale retomar el enfoque del aprendizaje a lo largo de toda la vida, tal como se propone en (Cárdenas y Valdés-Cotera, 2020). Ver: https://educacion.nexos.com.mx/?p=2262


Crédito imagen: freepick.com

“If we teach today’s students as we taught yesterday’s, we rob them of tomorrow.”

John Dewey